Un
santo es un bautizado, que fiel a su compromiso de vivir
el evangelio creció en el amor a Dios y a sus hermanos.
Para canonizar a alguien, la Iglesia sigue un proceso muy minucioso, hasta
comprobar por escritos y testimonios que verdaderamente se trata de un santo,
un hombre o mujer llenos de Dios, que se dejaron invadir por el Espíritu
Santo y fueron dóciles a su acción.
Un santo
es una persona, que ha logrado el culmen de su realización
como persona. Ha llegado a la plenitud del hombre perfecto
a imagen de Cristo.
Los santos originalmente eran aclamados a "vox populi" (aclamación
popular). Para evitar abusos, los obispos tomaron responsabilidad por la declaración
de santos en su diócesis. Entonces se le asignaba un día de fiesta,
generalmente el aniversario de su muerte.
Hay tres pasos en el proceso oficial
de la causa de los santos: |