Eventos 2003

Primer Centenario de la Amiga de la Obrera en Chihuahua

Viaje de Ecos de Luz a Chihuahua y Sierra Tarahumara

Galería de Fotos

 

Primer Centenario de la Amiga de la Obrera en Chihuahua

«Cantaré eternamente las Misericordias del Señor». Este fue el canto que entonamos repetidamente durante los meses de preparación para celebrar los «Cien años de Amor y Servicio» de la “Amiga de la obrera” en Chihuahua. En nombre de numerosas Madres y Hermanas que han dado su servicio en esta obra apostólica, a nuestra actual comunidad le tocó, por gracia de Dios, convocar y organizar esta fiesta centenaria de gratitud. Nuestra comunidad está formada por: M. Socorro Tototzintle, Hna. Juana María Herrera, Hna. Dora María Flores, Hna. Teresa Gutiérrez, Hna. Inés Nava, Hna. Socorro Figueroa, Hna. Guadalupe Ochoa, Hna. Micaela García Niño, Hna. Esperanza Islas y Hna. Margarita Durán.

 

Pues bien, queremos compartirles algo de lo que vivimos en estos días. En primer lugar elevamos diariamente un himno de gratitud a Dios por su amor misericordioso que a través de los cien años de esta obra derramó innumerables gracias en favor de muchas generaciones de niñas en nuestra escuela e internado; con el corazón lleno de gozo le agradecimos al Corazón de Jesús que haya entusiasmado a nuestro Padre Fundador para aceptar la fundación de esta obra que sería un gran apoyo a las misioneras de la Sierra Tarahumara.

 

Así mismo oramos y reconocemos la aportación de nuestros Bienhechores y comunidades educativas que han apoyado esta obra. Y cómo no reconocer la ardua pero preciosa labor de tantas Madres y Hermanas que entregaron generosamente en este lugar su vida para servir a Dios en la persona de tantas mujeres obreras y de sus hijas, como lo deseó nuestro Padre Fundador desde que se fundó en 1903. Estos han sido los motivos de nuestro reconocimiento al «Dador de todo bien» y de nuestros trabajos preparatorios para esta sencilla pero significativa celebración del Centenario.

Participación de Exalumnas  

A partir de marzo de 2003, a través de los Medios de Comunicación Social, se convocó a las exalumnas. La primera reunión fue el 31 de mayo y asistieron aproximadamente 140, dos reuniones, más fueron en agosto y octubre; se les motivó e invitó a unirse a los preparativos para la celebración del Centenario.

Semana Cultural

 

En noviembre del 10 al 14 se efectuó una Semana Cultural, en ella se conmemoró el nacimiento del Padre Yermo con una Eucaristía y un festival en su honor, en el que todos los grupos prepararon algo artístico, cantando el tema «Hija de un Gigante» compuesto  con ocasión del Centenario con letra de Hermana Clara Estela Sánchez Olivas y Música de Pablo Louvier. El  resto de la semana hubo eventos deportivos y culturales.

 

Festejos Especiales

 

Aunque la fundación fue el 24 de diciembre, por diferentes motivos, se adelantaron los festejos para los días 5 y 6 del mismo mes, y  se hicieron  coincidir con la reunión de las Superioras Mayores que aceptaron como sede nuestra Provincia «Yermo y Parres». Así participaron en ellos, la Madre Magdalena Sofía Juárez Nieto, Superiora General, y las Madres del Consejo General: M. Clotilde Serafín García, M. Marcela Ma. Gongora Tapia, M. Aurelia Mariñelarena Flores, M.Romelia Chacón Murguía y M. Teresa Hernández.  Las Superioras Provinciales y Regionales: Rosa Ma. Márquez Ocampo, Ma. de la Paz Calzadillas Cordero, Margarita Moreno Chávez,  Aurora Teresa Navarro, Sánchez, Adela Concepción Baray Trujillo, y sus respectivas Consejeras.

 

Contamos con la presencia de numerosas  Madres y Hermanas que estuvieron en esta obra o  son fruto de esta labor educativa. También tuvimos la dicha de que nos acompañaran la mayoría de Hermanas de las casas de la Sierra Tarahumara ya que esta casa sigue siendo, como lo quiso nuestro Padre, un apoyo fraterno en su paso por Chihuahua.

 

El día 5 de diciembre a medio día, se develó una placa conmemorativa obsequio de un grupo de Exalumnas. En esta ceremonia estuvieron presentes el Secretario de Educación, Lic. Fernando Rodríguez Cerna; la esposa del Gobernador, Sra. Patricia Martínez de Martínez;  quienes nos honraron con sus palabras, valorando y apreciando la formación que se da en nuestra escuela. Al  acto, asistió la población escolar y el personal docente.

 

El mismo día por la tarde se presentó en el Auditorio Municipal, el Festival Musical: «Cien Años Sembrando Luz y Cosechando Amor» que nos trajo el Grupo «Ecos de luz» dirigido por la Hna. Clara Estela Sánchez Olivas. Desde Puebla el Señor les permitió llegar hasta estas tierras norteñas para traernos un gran mensaje Yermista cien por ciento en el marco de nuestras celebraciones. Vibramos de alegría y emoción al revivir aquellos anhelos que tuvo Nuestro Padre cuando llegó  a estas tierras para responder a las necesidades de los pobres y de los indígenas en la Tarahumara.

 

El culmen de nuestra celebración fue el  día 6 a medio día con una solemne Eucaristía presidida por el Sr. Obispo de Chihuahua Sr.José Fernández Arteaga y  concelebrada por Mons. Victor Manuel Gómez, Mons. Ramón Macías Alatorre, Mons. Manuel Eugenio Ríos; R.P. Oscar Raynal García S.J., Pbro. Gustavo Sánchez Prieto, Pbro. Guillermo Acosta Hernández. Un grupo de Seminaristas ayudaron en el altar.

 

Después de la Eucaristía ofrecimos un ágape fraterno en el salón  «Pinos Altos» del sindicato de trabajadores del Estado. y con esto concluimos nuestras celebraciones agradeciendo al Señor y a todos los que nos apoyaron en la realización de esta fiesta.

 

Hna. Juana Ma. Herrera Guzmán

Comunidad «Amiga de la Obrera».
 


Cien Años después, Ecos de Luz, con el Padre Yermo a la Tarahumara

 

No será fácil plasmar en el papel las emociones de este viaje, es un poco como dice el Padre Yermo hablando del viaje de él y las Hermanas a Carichí, “cuanto en el particular tratara de decir sería poco quedando mi pintura sin vida a causa de la palidez de los colores que empleara.”

Al inicio del año 2003,  la Hermana Juana María Herrera, me comunicó que en Chihuahua deseaban que para el Centenario de la “Amiga de la Obrera” fuera con el Grupo de “Ecos de Luz” y que ellas nos iban a apoyar con transporte y hospedaje. Aquello me pareció venido del cielo, pues yo abrigaba el sueño de ir con ellos al Centenario de la Tarahumara, no sabía como le haríamos pero el sueño estaba ahí. Aquella invitación era como una puerta abierta, y aceptamos el compromiso.

 

Autorizado el viaje por la Madre Magdalena Sofía Juárez, Superiora General, nos preparamos con esmero y no sin dificultades y contratiempos. Como algunas buenas voces del Grupo habían salido del país, pedí apoyo a otras personas, que después de decir sí, dijeron  no, y en eso comprendí que el Señor me decía que : “Son los que yo elijo, no los que eliges tú”. Entonces, dejando todo en sus manos continuamos nuestros preparativos. Teníamos que pintar nuestro festival con colores norteños, con la alegría de su música y la nobleza de su gente. Gracias a Dios, Erik Ochoa Sánchez el mismo autor de “Una Semilla de Amor”, aceptó poner música a dos temas que le dí: “Región Bravía” y “Nacida para Servir”.

 

Salida de Puebla

El 28 de noviembre después de orar todos en la capilla,  salimos de Puebla a las 3:30. La salida fue emocionante, pues todas las Madres, Hermanas y postulantes de esta Casa Central salieron a despedirnos. Éramos un total de 28 pasajeros y dos conductores. El autobús era el número 1280 de  Estrella Blanca, proporcionado por Don  Salvador Sánchez.

Saliendo de Puebla les di el itinerario de viaje, plasmado en una hoja tamaño carta de opalina con mapas de México y de Chihuahua. Expliqué el recorrido y los motivé para ir conociendo en el trayecto nuestro país. Hacia las ocho y media  de la noche en Paradero “San Pedro” cerca de Querétaro bajamos a cenar algo calientito. Después bajamos  un rato en San Luis Potosí. A media mañana del día 29 ya en Camargo desayunamos y descansamos un rato, corriendo y tomando fotos en un bonito parque.

Ahí colocamos al frente del camión la manta: “Todos con Cristo debemos ser Misioneros”.

 

Llegando a Chihuahua

 

A las 24 horas de haber salido de Puebla, llegamos a la Casa Provincial de Chihuahua, donde nos alojaron gentilmente. En la capilla agradecimos al Señor su compañía, en el viaje. Ahi mismo en la Casa Provincial,  por la noche, las Hermanas y mi familia, ofrecieron a “Ecos de Luz” una cena de bienvenida, con unos sabrosos burritos y un trompo de tacos. Todos convivimos en alegría y las pequeñas sobrinas cantaron y contaron chistes, después Ecos de Luz, cantó para Erik, “Una Semilla de Amor”.

 

Carichí

 

Amaneció el 30 de noviembre y la Madre Enedina Mata, llegó desde Carichí por nosotros; ella traía una troquita y un chofer el camión . Terminando de desayunar pusimos el equipaje en la troquita y abordamos el camión. Eran las ocho de la mañana.  De prisa nos pusimos en camino, admirando todo el recorrido. Llegamos cerca de las 11 a la Capilla de San Antonio, donde el Padre Yermo celebró la primera Misa en tierras de Misión, aquel 31 de enero de 1904. En medio de mucha emoción observamos el lugar donde quedaría la Hacienda de Don Desiderio, donde hospedaron al Padre Yermo y las Hermanas en su viaje a Carichí. Luego asistimos a la Celebración de la Eucaristía cantada por “Ecos de Luz” y muy emotiva, porque el Padre siempre hizo alusión a nuestra visita y nos invitó a la Madre Enedina y a mi, a explicar la razón de nuestra presencia ahí.

 

La emoción de nuestra llegada a la primera casa Misión que tanto amó el Padre Yermo, creció hasta el límite cuando al llegar a Carichí, encontramos que la escultura del Padre Yermo, que estaban apenas colocando nos recibía con los brazos abiertos. A mi se me hizo un nudo en la garganta pues hacía unos días yo la había visto en Puebla y me dije, ¿para cuando estará esta escultura en Carichí? Nunca pensé encontrarla ahí a nuestra llegada y más me sorprendí cuando el chofer nos dijo que en la mañana que se fueron por nosotros aún no estaba. Sentí como si el Padre Yermo, tuviera prisa en decirnos que estaba contento de que estuviéramos ahí.

 

Después de contemplar un rato aquella escultura, orar y gritar porras, abordamos el camión para llegar hasta la casa de las Hermanas, donde nos esperaban otro sin número de detalles y sorpresas. Todas las internas estaban en la calle esperándonos y al bajar nos saludaban con tanto cariño que todos nos conmovimos. Ayudaron con gran generosidad a bajar el equipaje y después de ir a la capilla a dar gracias al Señor, nos llevaron al comedor donde encontramos todo de fiesta y un hermoso letrero que decía “Bienvenidos a Casa”. Luego nos sirvieron una sabrosa barbacoa, y comimos felices junto con las internas y las Hermanas. Después fuimos a conocer el pueblo y a prepararnos para el festival que presentamos a las 7 de la noche en el Gimnasio Municipal, con gran afluencia de personas del pueblo.

 

En la cena nos acompañó el Presidente Municipal con otras personas y al final unas niñas tarahumaras, nos conmovieron mucho con sus preciosos cantos propios de la  Región. Luego fuimos a ver y adquirir algunas artesanías elaboradas por las mismas niñas. Las internas dejaron su dormitorio para hospedar a Ecos de Luz y por la noche encendieron los calentones, de manera que el dormitorio estaba muy acogedor como lo había estado cada detalle en Carichí. Ahí convivimos con la Madre Enedina Mata Carrillo y las Hermanas: Minerva Sirenia Gutiérrez Reyes, Margarita Santiesteban Jáquez y Ma. del Carmen Durán López.

 

Creel

 

El día 1º. de diciembre amanecimos de viaje para Creel, en el mismo camioncito que nos transportó de Chihuahua a Carichí. La Madre Enedina gentilmente otra vez viajó en la troquita hasta Creel, para llevar nuestro equipaje. Nos despedimos de ella y en el mismo camión nos fuimos con la Madre Trini y la Hermana Laura a conocer el lago de Arareko, que aunque nos dijeron está bajo de nivel, nos pareció precioso. El agua azul, el cielo límpido y todo rodeado de pinos, es un paisaje de ensueño. En toda la naturaleza se respira limpieza, acogida, cariño.

Después de disfrutar el lago, abordamos de nuevo el camión, y admirando la belleza de los pinos y montañas, nos fuimos a Cusárare, “lugar de Águilas” . Ahí hace poco se construyó el  “Museo Loyola” con pinturas muy valiosas. Hay un templo que fue construido por los Jesuitas en 1741. El Museo es atendido por señoritas Tarahumaras, y nos sorprendió la desenvoltura y sencillez con que la guía, explicó cada uno de los cuadros.

 

A nuestro regreso disfrutamos una sabrosa comida que las Hermanas nos prepararon y luego fuimos a llevar el equipaje a las cabañas donde se hospedarían todos los Ecos de Luz. Por la noche en el Templo Parroquial presentamos el festival: “Cien Años Sembrando Luz y Cosechando Amor”.  En Creel, nos dio mucho gusto ver a la Hermana Margarita Cortés quien participó con Ecos de luz, cuando el grupo nació. Las Hermanas Laura Susana Jáuregui y Laura Alicia Ronquillo participaron con su actuación en la presentación de Creel y se ofrecieron generosamente para actuar con el Grupo en la presentación de Chihuahua.

 

Por la mañana del día dos de diciembre las Hermanas nos invitaron a subir a la montaña donde está una gran imagen de Cristo Rey. Un poco jadeando, y mucho después de que la Madre Trini y la Hermana Laura ya estaban arriba  fuimos llegando los demás poco a poco.

Apenas nos dio tiempo de bajar y preparar todo para irnos a la estación. La Madre Trini nos había anticipado que el tren pasa de prisa que hemos de estar muy listos para abordarlo y que también en el Divisadero, tuviéramos cuidado porque dan poco tiempo y que luego se juntan el tren que va de Chihuahua y el que viene de Mochis, que no nos fuéramos a confundir. Agradecimos de corazón a la Madre Ma. Trinidad Torres y a las Hermanas, todas sus atenciones y su acogida; lamentamos no haber convivido más con ellas, pero nuestra presencia en Creel la sentimos como un relámpago. Fue no obstante muy emotiva y llena de recuerdos.

 

Con las recomendaciones recibidas, estuvimos muy listos para abordar. Nos sorprendió la organización del personal del ferrocarril, pues apenas paró el tren y un señor bajó de prisa diciendo: ¡El Grupo de la Hermana! ¡El grupo de la Hermana por aquí! Sabían muy bien que ahí abordaría un grupo que iba a Bahuichivo, pues las Hermanas de Creel nos hicieron el favor de conseguirnos pases, cosa que les agradecemos mucho, ya que esos pasajes son caros. De corazón Dios se los pague.

 

En el Chepe

 

Acomodado el equipaje, nos sentamos tranquilos a admirar el paisaje. Uno de los guías nos explicó el recorrido del tren, los túneles que pasa y lugares importantes.  Me pareció que ese era el momento oportuno para sacar los aguinaldos que con chocolates para el frío llevaba preparados desde Puebla y así les dije: “Esta es nuestra convivencia Navideña y por eso que mejor lugar, que este para darles su aguinaldo. Hemos estado ya en dos lugares de la Sierra y ahora  nos internamos en la parte más cerrada y hermosa”. Después de los aplausos y entusiasmo vino un rato de expectación y silencio por todo lo que estábamos viviendo. Algunos no resistieron la tentación de irse a las terrazas para observar el mismo paisaje pero sintiendo el aire frío de la Sierra.

 

Pequeño se nos hizo el tramo recorrido cuando nos informaron que estábamos a punto de llegar al Divisadero. Con gran emoción descendimos del tren para vivir ese momento que se inmortalizaría en la memoria afectiva de todos. Estábamos ahí, frente a ese paisaje imponente de las Barrancas del Cobre. Apenas nos dio tiempo de apartar nuestros ojos de tal belleza y comprar unas gorditas, cuando el  silbatazo del tren nos hizo subir de prisa y continuar nuestro viaje.

 

Cerocahui

 

A la voz de ¡llegamos a Bahuichivo!, entre todos bajamos de prisa el equipaje. En el andén un buen norteño se acercó y nos dijo: “El grupo que va a Cerochaui, por acá”. Lo seguimos hasta donde tenía estacionado el camión que nos llevó en media hora hasta Cerocahui. Apenas se estacionó el camión, cuando un hermoso grupo de chiquillas apareció ante nosotros pidiendo ayudar con el equipaje, eran las niñas del Internado. En Cerocachui era día de fiesta y apenas llegamos a la Casa: “Tehuecado Santa María de Guadalupe”, cuando se acercó un señor para decirnos que ya iban a matar la otra vaca y que nos esperaban allá. Se trataba de un rito especial en la fiesta patronal, era el dos de diciembre y a otro día sería la fiesta de San Francisco Javier. Durante el rito, el Padre nos explicaba que el ofrecimiento del incienso, es una oración en la que el Tarahumar siente la responsabilidad de purificar el mundo de la maldad, él ora para que el mundo sea iluminado, para que pase de la oscuridad a la luz. Al matar la vaca, pidieron a Luis Felipe (de Ecos de Luz) que les hiciera el honor de recibir la sangre y se mostró muy valiente al hacerlo.

 

Estuvimos ahí un rato y luego fuimos al Internado donde cenamos y todos jugaron y convivieron animadamente con las niñas en el patio. A esa hora nos comenzamos a preocupar porque no llegaban algunos del grupo que habían aceptado el ofrecimiento de una señora de ir por un costal de manzanas. Cuando llegaron, nos dijeron que de ida contemplando todo no sintieron el camino, pero al regreso se dieron cuenta de lo lejos que habían ido pues veían la casita en un cerro lejano.

Al anochecer fuimos al templo donde se inició la procesión con el baile del Matachín. La fiesta continuó toda la noche. La gente en grupos se calentaba en fogatas encendidas para esto, mientras las danzas se sucedían una a otra, en las que participaron también las niñas del Internado con el baile del Pascol . Algunos nos quedamos hasta la Misa de medianoche.

 

En las llamadas para preparar el itinerario, la Hermana Catalina Orpineda, nos dijo que en Cerocahui, ya estaban limpiando los gallineros para hospedarnos y ¡vaya que gallineros encontramos! un flamante dormitorio recién inaugurado y ¡Cuánto nos conmovió estrenarlo!, al punto de que encontrando las camas de tal manera arregladas para ser ocupadas, que los Ecos de Luz decidieron no ocupar las sábanas que cada quien llevaba sino recibir lo que les estaban ofreciendo.

El día 3 por la mañana el viaje fue hacia el Gallego, y dejando este atrás, subieron hasta la cumbre, desde donde se contempla, toda la barranca y el Río Urique. El paisaje es espectacular, uno de los rincones más bellos de la Sierra. Las Hermanas con gran  delicadeza llevaban preparado todo lo necesario para asar una carne allá arriba y comerla con un sabroso arroz.

 

Por la tarde se presentó el festival en el patio de la escuela con gran concurrencia del pueblo. En la cena nos acompañó el  Padre Javier Campos a quien llaman “el Gallo”, agradeció nuestra visita y charlamos contentos con él. Por la mañana antes de partir nos apresuramos a dejar lavadas las sábanas pues nos dimos cuenta que no tienen lavadora y las Hermanas son solo tres, ( La Hna. Catalina no estaba) con todo el trabajo de la escuela y del internado. A la Madre Lourdes Teresa Ortega Gutiérrez y las Hermanas Alba Patricia Chacón Baca y Carmelina Ramírez Rendón, las vimos como hormiguitas atendiendo a todo y les agradecimos su dedicación y cariño, expresado en detalles. Antes de partir las niñas nos cantaron en tarahumar, sentidas canciones y nos despidieron con gran cariño. Conmovidos emprendimos nuestro regreso a Chihuahua abordando de nuevo el camión hasta Bahuichivo y de ahí el tren hasta la capital.

 

Chihuahua

 

Durante nuestro recorrido gozamos de nuevo los hermosos paisajes de la Sierra, sus imponentes barrancos, sus altos pinos, los túneles del tren y por supuesto no faltó quien también se fue a gozar un poco a los carros de restaurant y de bar del tren. Corto se nos hizo el recorrido de más de diez horas, desde Bahuichivo hasta Chihuahua, a donde llegamos cerca de las diez de la noche. Ya estaban en la estación las Hermanas Juana María Herrera y Dora María Flores, con las familias que hospedarían a los viajeros.

El día 5 por la mañana nos fuimos a un tours por la ciudad, visitando el Templo del Sagrado Corazón, el Museo de Pancho Villa, la Quinta Gameros y de prisa regresamos a la Amiga de la Obrera para la develación de la placa conmemorativa y disfrutar después una sabrosa comida.

 

Ecos de Luz en el Auditorio Municipal de Chihuahua

 

El Festival Musical «Cien Años Sembrando Luz y Cosechando Amor»

que presenta el Grupo “Ecos de Luz”

quiere ser un canto de gratitud a Dios por

la vida santa y fecunda de su fiel Siervo San José María de Yermo y Parres.

 

Un canto de gratitud, especialmente por el arribo a este

Primer Centenario de su obra en Chihuahua.

 

La Amiga de la Obrera  y las casas de la

Sierra Tarahumara son un testimonio de su ardiente celo misionero

y un estímulo para todos los cristianos.

 

Participantes en el festival

 

Eduardo Caselín Calderón

Laura Isabel Espinosa de Caselín

Jannet Marcela Caselín Espinosa

Ma. de Montserrat Caselín Espinosa

Josefina Evelia Morales Marín

Adriana Landa Morales

Montserrat Landa Morales

Karen Rueda Montes

Silvia Montes Barbosa

María de Lourdes García García

Luis Felipe Sánchez España

Lorena Castillo de Rosas

Alejandra Rosas Castillo

Luisa María Vela Marín

Elitania Vela Marín

Neftalí Sánchez Aponte

Mónica Gómez

Verónica García García

Berenice Peña Herrera 

José Rey García Lara

Vidal Rosas

Francisco Javier Farfán

Hna. Leticia Morales Alvarado

Hna. Judith Villanueva González

Hna. Laura Alicia Ronquillo

Hna. Laura Susana Jáuregui

Actuación especial del Grupo "Beanda" de Tito Villalobos

Dirección General

Hna.Clara Estela Sánchez Olivas

 

 

Había llegado el gran momento de nuestra presentación en Chihuahua. Después de un breve ensayo y con el auditorio lleno de gente y el corazón henchido de emoción presentamos el festival “Cien Años Sembrando Luz y Cosechando Amor”, durante el cual cosechamos lluvias de aplausos por cada escena que conmovía al público ¡y gracias a Dios fueron muchas!. Varias personas, Madres y Hermanas nos manifestaron lo conmovidas que estaban por el festival y lo mucho que les había gustado. Agradecemos de corazón al Señor el habernos permitido llevar este mensaje de amor de San José María de Yermo.

 

Nuestro último día en Chihuahua

 

El día 6, mientras algunos se fueron a conocer otros lugares de la ciudad, el Palacio de Gobierno, el calabozo de Hidalgo y a comprar recuerditos en las Artesanías, me di a la tarea de ir a comprar los quesos que la mayoría encargó y a conseguir sotol, para que todos lo probaran, pues después de cantar y cantar: “Tierra que sabe a cariño, tierra que huele a sotol”, todos querían conocer el sotol.

A la una nos reunimos todos en Catedral para la Misa solemne por el Primer Centenario de la”Amiga de la Obrera” .Eucaristía presidida por el Sr. Obispo de Chihuahua Sr.José Fernández Arteaga y concelebrada por algunos Sacerdotes. Después  participamos del ágape fraterno, un banquete ofrecido con mucho amor y generosidad y en el que participaron  un buen número de Siervas y amistades. Hacia las cinco de la tarde emprendimos nuestro regreso a la Amiga de la Obrera; nos detuvimos en el Mirador, desde donde nos despedimos de la hermosa ciudad de Chihuahua y nos tomamos algunas fotos.

 

Adios Chihuahua

 

A las siete de la noche de ese día 6 de diciembre abordamos de nuevo al camión para nuestro regreso a Puebla.  Los conductores del Camión 1280 de Estrella Blanca: Jorge García García y Sebastián Marcelino García, con quienes habíamos viajado de Puebla a Chihuahua, de nuevo estaban ahí presentes con su característica amabilidad y paciencia. Las Hermanas nos equiparon bien para el camino con burritos, galletas y refrescos. A la salida de Chihuahua, en vasitos desechables repartí a todos un trago de sotol y brindamos y agradecimos al Señor por nuestro viaje. Fue ese un momento solemne y lleno de vida, era conmovedor escuchar a las adolescentes pedir permiso a sus papás para tomarlo. Fue como un momento en el que en un trago de sotol poníamos todo el cariño que nació en cada uno para Chihuahua y su Sierra Tarahumara, que quedó grabada en el corazón de todos los del Grupo y nuestros acompañantes.

 

De norte a sur

 

Cansados pero muy contentos, todos los viajeros nos sumimos en los asientos del camión y nos dormimos. La mayoría veníamos ya resfriados. Hacia la madrugada paramos en Cuencamé, Durango, pues algunos querían traer a sus familias sotol y pasamos a una fábrica casera para comprar algunos litros. El día 7 todos perezosos desayunamos los ricos burritos que nos habían puesto como lonche las Hermanas de la “Amiga de la Obrera” y como a la una de la tarde llegamos a Querétaro para asistir a Misa y ahí mismo comer algo.

A las 8 de la noche el camión se detuvo a la puerta de la Casa Central y después de bajar todo el equipaje y despedir a los conductores, fuimos todos a la capilla para dar gracias y ahí le cantamos al Padre Yermo el canto que aprendimos de las niñas de Carichí:

 Hna. Clara Estela Sánchez Olivas

 

El Son Tarahumara

 

Caminaremos por un camino

hasta el final de la vida

Caminaremos por un camino,

dame la mano mi hermano.

 

Quiero oir el son,

el son Tarahumara,

El son Tarahumara

que es el eco de amor.(bis)

 

Esta Sierra Tarahumara

es la madre de la vida

En la Sierra de este mundo

es donde todos nacimos.

 

Por ti vive la canción,

en toda la sierra,

Sierra Tarahumara

que es el eco de amor. (bis)

 

Nos amemos como hermanos,

sin distinguir el color de la raza

Todos somos de este mundo,

dame la mano mi hermano.

 

Quiero oir el son…