Cuando el Padre Yermo murió, era Arzobispo de Puebla, Don Ramón Ibarra y González, fue él, quien dijo a la Superiora General Madre Concepción G. De Quevedo que recogieran y guardaran todo lo referente al Padre Yermo, sus escritos y sus cosas de uso personal, porque muy pronto se introduciría su causa de canonización.
Tanto el Arzobispo como las Hermanas y personas que lo conocieron sabían que era un santo y por lo mismo todos sentían veneración por todo aquello que le había pertenecido.
Durante mucho tiempo sus cosas y escritos estuvieron respetuosamente guardados, hasta que la causa de canonización comenzó a tomar auge. En el año del Centenario de su ordenación sacerdotal, 1979, se destinó un local en la Casa Central de las “Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres para acondicionarlo a manera de museo; se colocaron exhibidores y todo lo necesario. En el año 2004, con motivo del primer centenario de su muerte, se comenzó a acondicionar el lugar donde murió el Padre Yermo conocido como la “Joya Colonial”.
Ese lugar sede de la gran obra del Padre Yermo “La Misericordia Cristiana”, fue desde 1894 a 1928 Casa Central de la Congregación de Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres”.
En el 2008 se inauguró ahí, el nuevo museo Padre Yermo.
Ubicación: 12 Norte 2003, Barrio del Alto, Puebla, Pue.
En este museo, te trasladas hasta la infancia del Padre Yermo, admirando los retratos de sus padres, el título de nobleza de la familia Yermo, la estampita enmarcada de su primera comunión. Encontrarás objetos que te hablarán de su sacerdocio, sus ornamentos, sus vasos sagrados. Ahí están los muebles de su despacho, ese escritorio desde donde tantas cartas escribió. Su comedor y parte de gran biblioteca. Está su recámara, ubicada en el mismo lugar donde él murió.
Todo te habla de su vida y de su amor.
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RECORRIDO POR ALGUNAS SALAS DEL MUSEO |
Atuendos |
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Al cambiar su atuendo de insigne caballero por las significativas vestiduras sacerdotales, conservó su elegancia y pulcritud, procurando que estas fueran dignas del culto de Dios.
Algunas casullas fueron confeccionadas por las Hermanas, bordándolas con gran esmero y dedicación, así como algunos corporales, purificadores y otras prendas litúrgicas.
Durante algún tiempo su ropa íntima era de manta, pues quería ser un pobre entre los pobres. Más tarde con sencillez aceptó que le confeccionaran ropa de punto.
De porte distinguido y estatura más bien alta, lucía siempre sereno y lleno de bondad. |
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Imprenta |
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Con el fin de procurar a las jóvenes una preparación técnica que les ayudara a ganarse decentemente la vida y obtener alguna ganancia para la Institución, logró con gran sacrificio instalar un gran taller de imprenta y encuadernación, empleando en su adquisición unos siete mil pesos.
Se bendijo e inauguró el 12 de junio de 1896.
Su calidad superó a las de la capital, y empresarios de México, enviaban sus trabajos a esta imprenta.
En ella se imprimía la revista de “El Reproductor Eclesiástico Mexicano”, fundada por el Padre Yermo para orientación de los sacerdotes. Esta revista llegó a todo México, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Colombia y Ecuador. |
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Recámara |
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En este recinto, en un ambiente pleno de paz y de gozo espiritual, a las 4:40 de la madrugada
del día 20 de septiembre de 1904
el Padre Yermo, partió para la feliz eternidad.
“Estando la recámara llena de gente, rogó el moribundo a las Hermanas que le cantaran el Ave Maris Stella y ellas al punto se pusieron a cantar e invocar a la Estrella de los Mares cuando su caudillo al concluir su navegación iba a tomar puerto en el cielo a nombre de todas ellas.
Me pareció este sencillo acto tan sublime, y me enterneció tanto, que no pude contener las lágrimas, y lloré como todos lloraban... aquel llanto no era triste, sino alegre y regocijado, y lleno de acciones de gracias al Señor que obraba esas misericordias...”. |
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Estudio |
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Amante de lo bueno, se fue desprendiendo de todo, aun de su biblioteca que era vasta y selecta. Algunos muebles quedaron en la casa de León y otros los obsequió.
Muchas horas nocturnas, trabajó el Padre Yermo
en este escritorio, testigo mudo de sentidas cartas de amistad, de negocios y de asuntos varios. Libretas y papeles se movían sobre su cubierta al escribir con el corazón en la mano las Memorias de la Congregación, el libro para los Ejercicios Espirituales, las Cartas Circulares a las Hermanas,
los artículos del “Reproductor Eclesiástico” y tratados de temas que le solicitaban.
En este recinto su pensamiento se convertía en palabra escrita, portadora de luz y de amor. |
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Capilla |
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Sabía que no podía ofrecer a Dios algo digno de su Majestad, por ser eso imposible en la tierra.
Se esforzaba sin embargo para que todo lo referente a la capilla fuera de lo mejor, todo lo más rico a pesar de su pobreza.
Se esmeraba en la formación del Coro de Niñas que cantaban en las misas solemnes ya sea el canto llano o la música netamente sagrada.
Era una persona de profunda piedad. Celebraba la misa con todo fervor, con gran delicadeza; se le veía transformado.
“…Me llamó el Señor para cooperar con mi sacerdocio a la obra maravillosa de la Redención,
a mí tan miserable...”. |
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Casas fundadas |
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Pronto descubrió que la evangelización y promoción humana de los pobres era su camino y el de las Hermanas. Antes de su muerte dejó establecidas trece comunidades:
1. León, su primer Asilo para pobres - 1885
2. Puebla, Asilo de ancianos - 1888
3. Mérida, Escuela - 1890
4. Teziutlán, Hospital - 1890
5. Puebla, Misericordia Cristiana - 1894
6. Tulancingo, Casa Hogar y Escuela - 1895
7. Ocotlán, Casa Hogar y Escuela - 1895
8. Córdoba, Casa Hogar y Escuela - 1900
9. Guadalajara, Casa Hogar San Felipe - 1901
10. Guadalajara, Casa Hogar La Luz - 1901
11. Irapuato, Casa Hogar y Escuela - 1901
12. Chihuahua, Talleres para Obreras - 1904
13. Carichí, Escuela- 1904 |
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Comedor |
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Su encuentro con los pobres le hizo renunciar a los gustos y privilegios de que había gozado en su familia, y aun en su vida sacerdotal.
En todo quería vivir como los pobres.
Comía los pedazos de pan que otros dejaban.
Ordenó que se le sirviera en su comedor la misma comida que a los pobres.
Sus manteles y servilletas eran de manta trigueña.
No quería ninguna distinción.
Su caridad no era solamente de palabras, sino de obras. Solía tener invitados a su mesa sobre todo a pobres y mendigos. Vivía lo que predicaba:
“ A los pobres se les debe tratar como a hijos
del Rey del Cielo”. |
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Capilla de sus restos |
En Puebla, se encuentra la Casa Central de las “Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres”, ubicada en la Avenida 3 Poniente No. 1512, ahí se encuentra la capilla que alberga los restos o santas reliquias de San José María de Yermo y Parres.
Muchas personas disfrutan de orar un rato en esta capilla y el silencio y la paz que encuentran en este lugar les hace retirarse del mismo con más fe y más confianza en el Señor que obra maravillas en sus santos.
En esta misma capilla se encuentran las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, del Corazón, del Inmaculado Corazón de María y de San José, que fueron adquiridas por el Padre Yermo para su hermosa capilla de la casa de la “Misericordia Cristiana”.
Cuando murió el Padre Yermo, en 1904, sus restos fueron sepultados en el panteón de La Piedad, de la ciudad de Puebla. Después se dio una peregrinación continua con sus restos a causa de las persecuciones que por ese tiempo azotaban a México.
En 1911, se efectúa la primera exhumación y se trasladan los restos del panteón de La Piedad a la capilla de La Misericordia Cristiana.
En 1928 a causa de la incautación de la casa de la Misericordia Cristiana por parte del gobierno, los restos del Padre Yermo se sacaron de la capilla y fueron llevados a la Parroquia de la Cruz donde se colocaron en una tumba detrás del altar mayor.
Ese mismo año fueron llevados de ahí, al Asilo Particular de Caridad en donde fueron venerados por un día y colocados de nuevo en el Panteón de la Piedad. Donde permanecen hasta 1945.
1945, después de largos años de sufrimientos a causa de la revolución y persecuciones religiosas, los restos fueron nuevamente exhumados y trasladados del Panteón de La Piedad a la capilla de la nueva Casa Central de las Siervas del Sagrado Corazón e Jesús y de los Pobres, ubicada en la 3 Poniente 1512 de la Ciudad de puebla.
1950, Se trasladan de un lugar a otro dentro de la misma capilla
1964, Al reestructurarse la capilla de dicha Casa Central para responder a las normas del Concilio Vaticano II se hace otra exhumación para trasladarlos de la parte de atrás del altar principal a un crucero, donde permanecieron hasta 1992, cuando después de su beatificación fueron colocados al pie del altar principal de la misma capilla.
Hay que notar que desde la primera exhumación en 1911, la Madre Angela del Sagrado Corazón Rodríguez, más tarde Superiora General, y que estuvo presente en esta exhumación, refiere que se encontró el corazón completo, mismo que se envolvió en un lienzo y se depositó en la misma caja, en esa ocasión nadie pensó en conservarlo de otra manera.
Realmente causó asombro la forma en que se encontraba el cuerpo del Padre Yermo y en la exhumación del 1964 se detalla en las actas.
Es notorio, como las partes de su cuerpo que corresponden de manera más directa a la identidad del Padre Yermo, las encontraron en muy buen estado:
Su corazón completo – habiendo sido él un hombre de amor y un gigante de la caridad.
Su cráneo y su cerebro – hombre de inteligencia práctica, organizada y profunda.
El cartílago de su voz- habiéndose distinguido como gran predicador y hombre de oración.
Encontraron también pequeñas fibras musculares y presencia de hemoglobina. El químico legista Don Eugenio de la Parra, encargado de dar el tratamiento adecuado a los restos para su conservación, dijo algunas veces:
“En este cuerpo no entró polilla”
El altar donde hoy se encuentran sus santas reliquias, es diseño de Silvio Bertoglio Faustini, italiano, hermano de quien entonces era Superiora General, Madre Guadalupe Lucía Bertoglio Faustini. Conociendo la vida del Padre Yermo, quiso crear algo que fuera realmente simbólico.
La realización en mármol estuvo a cargo del señor Mariano López, conocido escultor de Puebla. |
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Descripción y significado del Altar: |
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Sabemos que la mesa del altar es Cristo. La columna representa a la Iglesia. La tapa de la tumba con forma de paloma estilizada, representa al Espíritu Santo. El mundo representa la humanidad y sus actividades. Los restos del Padre Yermo, están colocados en la urna abrazada por la tapa que simboliza al Espíritu Santo, y que a su vez abraza el mundo, esto significa que la santidad en la Iglesia es obra del Espíritu Santo y que la santidad a la vez toca y beneficia al mundo y a la humanidad, es la eficacia de la gracia de la Redención, que en los santos llega a la plenitud o a la perfección. Los santos son además el sostén de la Iglesia, representada en este caso por la columna.
En el altar tenemos por lo tanto a Cristo que se inmola al Padre por la Redención del mundo, está el Espíritu Santo que lleva a cabo la redención de la humanidad, y el mejor fruto de la redención es la santidad, concretizada en la vida de los santos. El Padre Yermo, que vivió como divisa de su vida la caridad, estuvo cercano a las vicisitudes del mundo y de su tiempo. Por eso: el mundo, la columna, el altar y su tumba forman una sola cosa con lo que fueron sus aspiraciones de entrega a Dios, a los hombres, especialmente a los pobres, con un amor fidelísimo a Cristo y a la Iglesia, consciente que desde su ser sacerdotal estaba llamado a colaborar en el misterio de la redención, abierto al mundo entero. |
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