Quién es el Padre Yermo y Parres

 

En el año de 1904, cuando el 20 de septiembre en al madrugada, el Padre Yermo se iba al cielo, todo México supo que moría un santo, que el Padre Yermo “se había dedicado en cuerpo y alma a practicar el bien en una forma que lo hacía extraordinariamente fecundo, pues formaba los corazones, daba pan a la inteligencia y al cuerpo, corregía a los extraviados, labraba el porvenir de los desvalidos y preparaba así una legión de miembros útiles a la sociedad”. 1


“ Con la ausencia de este ‘Angélico Ministro’ del señor quedó huérfana la gran porción de los pobres y desvalidos a quienes él consagró, por amor a Dios todos sus afanes, su peculio, su tiempo, sus sacrificios, su salud y toda la energía de su grande alma.

El Padre Yermo fue un ejemplar acabado del sacerdote de Jesucristo y modelo de todo apóstol de la caridad evangélica. Al recio raigambre de sus virtudes, juntaba su excelente caballerosidad, su porte elegante y distinguido y su alta cultura; todo esto le conquistó la general estimación de cuantos lo conocieron. V.R. (usted) es un testigo .

La unción de su palabra como notable orador sagrado, cautivó a su auditorio y ciertamente ganó muchas almas para Dios.


Su eminente espíritu de caridad que llegó a tener sublimes manifestaciones con los pobres inundados de León, le hicieron admirable entre católicos e impíos. La heroicidad con que supo llevar a feliz término la fundación de su Instituto y tantas otras empresas de la gloria de Dios, entre ellas la benéfica Institución de la Misericordia Cristiana que acoge casi un pueblo salvándolo de la orfandad, de la miseria o del crimen, espero que le haya merecido grande gloria allá en el cielo.


Y para que nada faltase a delinear la gran figura del discípulo de Cristo, la calumnia se esforzó constantemente por ser el fondo de donde debía destacarse ilesa, la brillante majestad de su alma. Y en ese cuadro de grandeza, yo siempre admiré la humildad más profunda que hizo del P. Yermo el siervo de todos, siempre pronto a darse sin medida. Fue el padre sumamente amable, especialmente con los pobres y afligidos.

Me consta que renunció al báculo y a la mitra, por no abandonar las obras que el Señor le había confiado, pero ahora, cuando el mismo Señor lo llama, con el alma llena de paz y de alegría, lo deja todo y se va gozoso a la feliz eternidad.
Muy R.P. esto es nada, ni está bien dicho, pero V.R. estimó mucho a nuestro P. Yermo y me disculpará, creo que el buen P. Carrasco le informará mejor, porque él tuvo la gracia de estar presente en su preciosa muerte".
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"El Padre Yermo era un hombre alto, de porte distinguido, mirada vivaz y penetrante, de voz agradable. En su trato con los demás era fino, alegre y amable: en su proceder era franco, leal y sencillo. Era metódico y ordenado. Genio organizador y de firmes decisiones, empeñado en el trabajo y muy tenaz en realizar lo que se resolvía hacer. Todo esto, tuvo una singular importancia en las relaciones interpersonales, en su gran capacidad de amistad y en la fundación de la Congregación”.


1PERIÓDICO EL TIEMPO. Septiembre de 1904
2 Carta del P. Tomás Mas al P. Tomás Ipiña, Puebla, 21 septiembre 1904, APY, Doc. 4928/87-F = CB 4928/6.20-21.


Reseña Biográfica